Lent

Remember you are dust and to dust you shall return. Recuerda que tú eres polvo y al polvo volverás.

We cannot change the world in 40 days, but we can make a good beginning. So, let us make this Lent a time of growing deeper in our friendship with Jesus, reforming our lives by conforming our lives more closely to his.

-Archbishop José H. Gomez

Today we begin our forty-day journey through Lent. 

The season begins with an abrupt admonition at Ash Wednesday Mass: “Remember that you are dust and to dust you shall return.” Traditionally, as our foreheads are marked with the sign of the cross, we are summoned to keep in mind that we are mortal—that our lives are fleeting and that our time on earth is finite. This is a season about examining how well we are using that time, how well we are loving the Lord and our neighbors.

But the call we receive today is also one to remember that we come from God and will return to God. He creates us from the dust of the earth and breathes His life into us. This is an occasion of great joy and hope: joy in knowing that God’s Spirit is living in us now and hope that we will live with Him one day for all eternity in the heavenly kingdom. 

This Lent, remain attentive to the presence of God in your life. 

Hoy empezamos nuestra jornada de cuarenta días durante la Cuaresma.

Esta temporada empieza con una advertencia abrupta de la Misa de Miércoles de Ceniza: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. Tradicionalmente, mientras nuestras frentes son marcadas con la señal de la cruz, se nos dice que recordemos que somos mortales, que nuestras vidas son fugaces y que nuestro tiempo en la tierra es finito. Esta es una temporada para examinar qué tan bien estamos usando ese tiempo, qué tan bien estamos amando a nuestro Señor y a nuestro prójimo.

Pero el llamado que recibimos hoy es también uno para recordar que venimos de Dios y regresaremos a Dios. Él nos crea del polvo de la tierra y respira Su vida en Él. Esta es una ocasión de gran alegría y esperanza: alegría de saber que el Espíritu de Dios vive en nosotros ahora y espera que nosotros vivamos en Él algún día por toda la eternidad en el reino celestial.

En esta Cuaresma permanezcan atentos a la presencia de Dios en su vida.